miércoles, 28 de julio de 2010

Erección nacional

La erección nacional requiere una previa estimulación mental y de los sentidos, de lo que se encargan las empresas de procesamiento y transmisión de la información, tanto las específicas, como las generalistas: si todo lo que te meten en la cabeza a todas horas es una pelota, es fácil que sólo puedas pensar en una cancha, una portería, unos equipos peloteando, y ya no quedará espacio para más.
Esa previa estimulación de los impulsos del cerebro y los nervios locales da prioridad a las funciones corporales homeostáticas, como los latidos del corazón, la presión sanguínea, el balance de fluidos y la temperatura corporal. Por el contrario, queda en suspenso hasta extremos preocupantes, pero que bien preocupantes, la sinapsis neuronal.
Toda la energía liberada por el proceso crea una enorme presión que provoca una monstuosa expansión o erección nacional, además de forma sostenida durante el tiempo que dure el encuentro (con la posibilidad de alargarse a voluntad si hay prórroga, penales, y celebración de victoria).
Describir su consumación sería inenarrable.
Además, no es lo importante: el negocio empieza luego.
La erección se revierte cuando todo ha terminado.
Se trata de un proceso tan selectivamente complejo, que desde hace décadas sólo se fomenta desde la oficialidad en determinados eventos deportivos competitivos.
Adiós, gracias.

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