lunes, 21 de junio de 2010

Osadía

Hay dinero suficiente para mantener y mejorar la Sanidad Pública:
Se han inyectado 230.000 millones de € para la banca privada.
Cada año dedicamos unos 60.000 millones de € para la sanidad pública, mientras que el fraude fiscal hace que cada año Hacienda deje de ingresar 90.000 millones de €, dinero suficiente para financiar otro sistema sanitario.
La supresión del Impuesto de Patrimonio ha supuesto dejar de ingresar 1.800 millones (cantidad similar a la que dedica a sanidad Castilla La Mancha).
Las cuotas de IVA dejadas de ingresar en 2008 suponen más de 17.000 millones (cantidad superior a lo que gastan en sanidad Madrid y Catalunya).
En 2009 las grandes fortunas tuvieron unos beneficios de 6.800 millones (cantidad similar al gasto sanitario de Madrid).
Por no seguir con: la eliminación del Impuesto de Sucesiones (3.000 millones), los gastos militares (18.609 millones), ….
En un país en el que el fraude fiscal de los ricos y las profesiones liberales es escandaloso, en el que los empresarios declaran ganar menos que sus asalariados, en el que quienes sostienen los servicios públicos son los trabajadores, ¿Cómo se atreven a plantear como una medida necesaria la instauración de copagos?

Coordinadora Anti Privatización de la Sanidad de Madrid

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=99398

domingo, 20 de junio de 2010

Jealous guy

I was dreaming of a past
and my heart was beating fast
i began to lose control
i began to lose control
i didn't mean to hurt
i'm sorry that i made you cry
i didn't mean to hurt you
i'm just a jealous guy
i was feeling inscure
you might not love me anymore
i was shivering inside
i was shivering inside
i was trying to catch your eyes
thought that you was trying to hide
i was swallowing my pain
i was swallowing my pain

John Lennon, Jealous guy ("Imagine", 1971)

sábado, 19 de junio de 2010

Saramago, comunista

Muere Saramago y lloran las piedras del mundo. Lloran en las barriadas pobres y en los despachos de los revolucionarios de salón. Muere Saramago y los comunistas del mundo, cada uno de su padre y de su madre, un hilo rojo nos une y nos separa, recuerdan la voz potente, alzada del suelo, voz de la memoria, de uno de los referentes éticos de la izquierda mundial. Campesino, autodidacta, escritor de prosa densa y verdadera, periodista, animal político, describía el mundo de la explotación y la terrible deriva del capitalismo hacia la nada. Manos grandes, como si quisieran consolar el dolor de la tierra; pelo cano, escaso, figura firme y flexible como el junco (Mao, dixit), Saramago era barricada y referente, clavel revolucionario, Grándola, y conciencia singular, colectiva, de los parias. Escribo estas líneas y le pido a mi nieta Lola, muy triste, que ponga la canción de Zeca Afonso. A los viejos las muertes, sabido es, nos afectan poco. Será por no sentir su cercanía. Polvorientas, las mejores novelas de José, reposan en los estantes superiores de la biblioteca. Hace años que no transito por ellas. He seguido leyendo a Saramago con complicidad comunista, como si me importaran sus textos. He sido fiel a pocas cosas: unos principios antiguos, amistades, lecturas. Cada vez que Saramago publicaba una nueva novela alguien me la regalaba. Reconozco que lo leía a saltos, como si su prosa me recordara lo que somos: reconozco también que ya sólo quiero olvidar.
Dentro de unos años, leeremos a Saramago como uno de los prosistas que mejor describió el viaje a ninguna parte del capitalismo, de la democracia moderna. Otros, la mayoría, pasearán por sus páginas destacando su elaborada prosa, su forma ejemplar de concebir los diálogos, lo apesadumbrado de su voz, centinela en un campo incendiado. Leerán un autor descontextualizado, fuera del mundo, y muchos no comprenderán que, al menos durante veinte años, fue un referente ético de la izquierda comunista. ¿Comunista? No estaremos ni en los museos. Ni siquiera en los museos de cera: museos del horror. Saramago, comunista. Escritor. ¡Comunista! ¡Stalin! La historia literaria, como si le importara a alguien, hará justicia, dentro de unos lustros, a uno de los mejores prosistas portugueses del siglo XX. Alguna de sus obras se estudiarán en las universidades y tesis doctorales (ya existen) analizarán sus palabras, sus sintagmas. Saramago comunista quedará como una referencia anodina, marginal. Muere Saramago, despidiéndose de la vida, un día gris de junio y las palabras de la tribu pierden uno de sus mejores escribas. Muere Saramago y su voz de altavoz, de estatua moral, se eleva hacia la Historia. Una historia de cosas pequeñas, de gestos y caricias, de desilusiones y esperanzas. En el imposible espacio de la verdad, donde las gradas son de piedra, Saramago tiene asiento preferente. Describió el mundo y las tropelías de sus enemigos y concibió una península ibérica a la deriva. Saramago, muerto, sigue pensando el modo de transformar la realidad. Para eso escribía.

María Toledano (Mundo Obrero)

viernes, 18 de junio de 2010

22 Junio 1941

Tras la Guerra Civil española surgieron voces para proseguir el conflicto contra la URSS, a la que se culpaba de los males acaecidos. Con la victoria nacionalista, Falange se convirtió en el principal partido del régimen, y postulaba una revolución siguiendo las lineas del fascismo italiano y el nazismo alemán para convertir a España otra vez en una gran potencia. Pero Falange contaba con poco poder dentro del Estado, dominado por las fuerzas conservadoras tradicionales.
La alianza entre Hitler y Stalin puso difícil las cosas a los partidarios de unirse a Alemania, pues no podían admitir colaborar con el gran anticristo, y las celebraciones por la conquista de Polonia fueron tíbias. No ocurrió lo mismo con la derrota de Francia en mayo de 1940, enemigo tradicional de España, que provocó gran entusiasmo y presiones para entrar en la guerra y recuperar Gibraltar y partes del imperio africano francés.
La tensión crecía entre falangistas, católicos, monárquicos y conservadores. Los primeros se veían desplazados en la lucha por el poder, y su revolución postergada. Además, eran el objetivo de la crítica de los otros tres grupos citados, que querían que Franco cortara sus lazos con Alemania, con Falange y restaurara la monarquía.
Cuando Hitler invadió la URSS el 22 de junio de 1941, una fiebre inesperada, que ni siquiera tuvo paragón en Alemania, recorrió España. Grandes demostraciones se dieron en las principales ciudades, organizadas por Falange, y se pidió el envío de voluntarios para luchar. Con la memoria fresca de lo sucedido con la guerra civil, la creación de la División Azul contó con un masivo apoyo inicial.
La oportunidad de luchar contra Rusia era venganza por lo sufrido durante la Guerra Civil, ya calificada como cruzada por el Vaticano. De ahí el apoyo masivo de las clases sociales que habían apoyado el 18 de julio. España, la "primera en derrotar al comunismo", debía completar el trabajo ahora. El odio hacia el comunismo fue el principal motivo que llevó a los voluntarios de la Azul a alistarse. Muestra de ello es que, por más desprecio que inspiraran Francia y Gran Bretaña, jamás se formó una unidad de voluntarios españoles para luchar contra ellos.
"Blue Division Soldier 1941-45: Spanish Volunteer on the Eastern Front", Carlos Caballero Jurado

jueves, 17 de junio de 2010

Flamboyán

Reconozco que he llegado a una edad en que me parecen mucho más espectaculares las rosas que las carreras de coches y mucho más excitantes las hojas de un ciruelo que una pasarela de modas. Túnez, el país donde vivo, tiene pocos museos y pocas librerías, pero basta esperar con paciencia para que todos los años sus calles se vean invadidas por las más refinadas y vanguardistas obras de arte: la primavera. Todas las mañanas de este mes de mayo hago mi peregrinaje floral, localizo nuevos brotes imprevistos, registro cambios en los muros y visito religiosamente el callejón de la Aurora y la rue de Boulogne, donde -ascendente y descendente- una sucesión espumosa de blancos, rosas, naranjas, lilas y fucsias estalla al final en el suavísimo malva nocturno de una jacarandá lentísima. En las selvas hay verdes húmedos que envenenan el alma; en la plaza de Mendes France hay un rojo tan irracional, tan inmoral, que puede volver loca a una mente frágil. Si se quiere conservar el juicio hay que explicar ese color o compartirlo y para ello no caben atajos: o se lleva a empujones a los amigos al pie del arbusto y se les obliga a mirarlo o se dedican minutos -y minutos- a describirlo pacientemente. Nada que podamos contemplar en una pantalla es tan espectacular, exigente y amenazador como un ciprés que sangra bouganvillas por todas sus ramas -o un flamboyán en llamas.

Santiago Alba Rico

miércoles, 16 de junio de 2010

Arriba el Estado

Hay robustos indicios de que los votantes de países con sistemas políticos democráticos multipartidistas han sufrido un lavado de cerebro que les induce a creer que el capitalismo de libre mercado con mínimas intervenciones públicas es la única vía a la prosperidad. Los votantes han sido subliminalmente condicionados para adquirir una ideología antiestatista en flagrante contradicción con sus exigencias de generosas redes de seguridad socioeconómica, que sólo el Estado puede proporcionar.
Cuando en la vida social el incauto débil resulta convencido por el retorcido fuerte de que el Estado es el problema, y no la solución, los débiles quedan atrapados en un clima político que permite la destrucción de su único protector institucional, puesto que la función existencial del gobierno, con independencia de su color político y económico, es proteger al débil del fuerte.
La no interferencia del gobierno que significan la desregulación y la privatización del sector público lleva a la ley de la selva en unos mercados libres bajo los que la función económica del financieramente débil es servir de carnaza al financieramente fuerte. Históricamente, el Estado evoluciona en la civilización para que las masas débiles puedan resistir a la opresión de la elite fuerte. Por eso los fuertes en la vida social siempre buscan abatir a los gobiernos populares.

Henry C. K. Liu



martes, 15 de junio de 2010

Li 3

El litio (griego: λιθίον, piedrecita ) es un elemento químico (símbolo Li, nº atómico 3). En la tabla periódica, se encuentra en el grupo de los alcalinos (reactivos, conductores). En su forma pura, es un metal blando, de color blanco plata, que se oxida rápidamente en aire o agua.
Es el elemento sólido más ligero y se emplea comercialmente en aleaciones conductoras del calor, en baterías eléctricas y, sus sales, en el tratamiento de ciertos tipos de depresión.
"Descubierto" por un sueco a comienzos del XIX, empezado a producir industrialmente por una empresa alemana a comienzos del XX, en estos principios del XXI es considerado un elemento "estratégico" ante la posibilidad de ser llamado a reemplazar a los actuales combustibles fósiles de los vehículos a explosión de gas, que tienen los años contados.
Parece ser que la potencia ocupante de Afganistán ha publicitado que ha descubierto gigantescas reservas de litio en ese país, y que ello le irá bien para superar la depresión post traumática del empate a gol con la selección nacional de balompié de Inglaterra, en el actual Mundial de Suráfrica. Por ello, la ocupación militar del país desde 2001 se prolonga para ayudar a los afganos a gestionar la explotación y comercialización de este recurso con el que se convertirán en potencia mundial y avanzarán del modo feudal de producción, al modo de producción colonial.
Italia, tras el empate de ayer ante el Paraguay, reconsidera volver a hacerse también potencia colonial y engancharse al litio, no se sabe si en Abisinia, Albania, Libia, o en las islas del Dodecaneso.
La salud, es lo que tiene.

En la foto, apacibles ovejas afganas, tranquilas gracias al Li